miércoles, 1 de abril de 2009

Creo que después de este reposo de neuras, las cosas podrían seguir así



--dice Isabel--La hija que vuelve de la escuela y tenemos al padre que sigue en casa, esperando la llamada telefónica; entre tanto, la niña que esta muy triste y esto disgusta al padre.
--Eso quiere decir que es un buen hombre—dije
--Si, bastante--dice Isa--, le disgusta que la hija este triste, y le pregunta que ha sucedido; pero la niña se pone a llorar.
Después le da la fiebre…hay que ponerla en cama y llamar al medico.

--Pregunto - - si es una cosa grave

--Bastante – me explica Isabel – porque es una niña muy delicada y la fiebre es muy alta.
Pero no le ha venido porque estaba mal, sino por el disgusto

--¡¡Jolines!!...Es un mal asunto, y tiene aspecto misterioso
--le comento a Isa --No entiendo como una niña, puede estar a punto de morir por un disgusto.

--Claro que si – me explica Isa--, es una niña pequeña, y cuando una es pequeña no se pueden soportar los disgustos. Las mujeres los soportamos porque somos mayores, pero para una niña es débil, ¡¡no es tan fácil!!...

La niña sigue llorando, el padre que comprende.
Entonces abre la cartera de su hija, y encuentra el boletín de notas con un cinco y dos cuatros.

--¡Vale, conforme!, te manifiesto mi parecer. Esta bien que una niña sienta disgusto por tener malas notas, pero no es como para ponerse enferma del disgusto.

--¡Esta bien!...es una niña así, y tiene para seis meses antes de curar.
Y la historia se acabo - - me dice Isabel - -

--Pero escucha Isa – veo que la historia presenta una grave laguna.
¿Ha llegado la llamada telefónica de la mujer? ¿Ha regresado de Baveno?

--No ha ido a Baveno - -explica Isabel - - Ha ido a Venecia, a comprar una esponja.

¡¡Caray!!, con este detalle no contaba, esto lo fastidia todo - - comente - - pues una señora que vive en Barcelona, donde habrán miles de tiendas que venden esponjas, y se va a comprar una esponja a Venecia
—Esto es de locos ¿Qué significa eso?

--Isabel –Se encoge de hombros - - y me cuenta--que la señora la quiere comprar en Venecia porque allí esta la fabrica y cuesta menos

--Empiezo otra vez con las neuronas dando vueltas en mi cabeza…miro mi teclado para escribir y le pregunto en voz baja--¿Y el boletín de notas?

-- Isabel me comenta al oído--Te lo he dejado en el cajón de tu mesa, que no lo sepa la niña, después le pones la firma y mañana lo recojo.

..Entre tanto Merche y Guido ya han concluido su discusión

--Merche se acerca a mí, y me dice --El otro, no espera una llamada por teléfono, no esta en casa, sino en un café, tomando un coñac.

--Le digo - - Que hace mal en tomar un coñac; después ocurre como siempre, te arde el estomago. ¿Y que hace ella en Venecia?

--No esta en Venecia. Se encuentra en Ottawa…- - me comento - -

--Solo supe decir…Pobre chica, encontrase tan lejos de su patria, en tierra extraña.

--Merche me tendió los brazos y apretándome fuertemente me dijo: Es el destino amigo Carlos

--Salimos los cuatro a tomar el sol para reposar de nuestros pensamientos, y se pone a llover, este es un año de lluvias, no sale el sol ni que lo mande el medico

Y eso es todo…una niña, una llamada telefónica, una mama en Venecia, ahora en Ottawa, una libreta de notas escolares y nosotros cuatro haciendo una bella historia…es tan bella que no se si guardarla para nosotros, y no colgarla nunca jamás que seria lo mejor ¿verdad?

EL VIERNES TRES TENGO MEDICO PARA MI ALTA...LE DIRE QUE LO ALARGUE HASTA EL CATORCE MARTES

4 comentarios:

Emma dijo...

¡Ya estoy aquí! jajaja.. Ahora leo y comento..¿vale?.. ¡Hasta ahora!

Emma dijo...

La mejor, Isa... Pero de calle...jajaja ¡Vaya imaginación tiene esa chica!
¿Sabes? Me parece que yo tambien iré a buscar una esponja a Venecia, si allí está la fabrica seguro que me sale más barata...jejeje
Lo que más me ha gustado, es leer la complicidad que teneis los cuatro...
Por 15 dias, pidele todo el mes de baja, aprovecha..jajaja... Te me cuidas esa pupita, ¡¡que no me entere yo!!
Muchos besos mañaneros.... ;-)

Esperanza dijo...

Carlos, cuanto desperdicio del tiempo...

Lo que tienes que hacer es abrazar a Isa, robarle un beso y unirte a su mundo un rato, que en estos días de lluvia es exquisito, mira que son lentos los hombres madre mía...

Gregorio Toribio Álvarez dijo...

Al final va a resultar que los maestros y maestras tenemos la culpa de que la niña esté seis meses con fiebre y de que el cognac de Venecia lo exporten a Ottawa. Menos mal que están los médicos para dar de baja a los que beben como esponjas. Aplaudo esa petición de prolongación en la fase de recuperación, que la vida es muy dura. Cuídese.