martes, 10 de marzo de 2009

Isa vuelve de su mundo


Al día siguiente intente reanudar mi interrogatorio referente al mundo oculto de Isa. Vi que ella estaba mirándome, un poco atolondrada, como ida, pensativa, noto que esta en su otro mundo.

¡¡¡Isa!!!—Exclame fuertemente para que bajase de las nubes -- lograste meter una bicicleta en tu otro mundo, y ahora, ¿qué dificultad puede tener arreglar un pinchazo en ese mundo tuyo?

--Me dice que lo tiene todo preparado…parche, pegamento, y una bomba para hinchar el neumático, pero que no consigue quitar la cubierta.

--¿Es posible que en tu mundo no exista un taller de reparación de bicicletas? Y espere atento su repuesta…quería saber a que estado se encontraba la parte mental de mi amiga.

-- Me contó que en su mundo solo hay sombras, deseos y miedos. Y que lo mas terrible es que esta sola.

La cogí de la mano y la lleve conmigo al garaje. Descolgué mi bici, le mostré dos o tres veces lo fácil que era sacar la cubierta de la rueda posterior, arreglar el parche y volverla a colocar en su sitio.
--Le dije que fuera practicando

--Al fin consiguió quitar la cubierta y volverla a poner…fue todo un éxito

--La deje unos días absorta en sus pensamientos, no me preocupaba su estado, la veía muy optimista
--Estuve unos días sin preguntarle nada.
Cuando creí que era el momento de saber cosas sobre su mundo, aborde directamente el asunto.
--¿Y bien? ¿Como va tu rueda?

No lo consigo, Carlos – respondió con mucha pena…
Debe ser otro tipo de cubierta. Mira tengo las manos destrozadas de tantos esfuerzos que he hecho.

--Me mostraba las manos, lisas y sin el menor rasguño, pero comprendí que Isabel me enseñaba las manos de su mundo, de sus pensamientos.
--Le dije que no se desanimase, que yo estaba aquí para ayudarla

--Si pero en mi mundo no puedes ayudarme…no estas allí en las sombras conmigo—contesto.

--Volvimos al garaje y la obligue a sacar y poner el neumático a mi bicicleta unas diez veces…luego se lo hice repetir diez veces mas con los ojos vendados.

--Al cuarto día me dijo que la bicicleta estaba reparada y que funcionaba perfectamente

Isa…tiene ese mundo suyo; ese mundo de sombras donde tiene sus pensamientos secretos. Como vive en dos mundos distintos, cuando se libera de las preocupaciones del mundo en el también vivo yo, vaga en bici o a pie por su mundo interior.
--Pasaron meses antes de que Isabel volviera a hablarme de su mundo secreto

--¿Qué pasa Isa? ¿Se ha pinchado otro neumático?

--Me he caído…Iba por un camino muy estrecho, por una montaña, y de pronto patino la bicicleta y he rodado montaña abajo.

--¿Y donde estas ahora, Isa?—le pregunte cariñosamente
--Me contó que no estaba herida, pero que le dolía muchísimo la cabeza

Le dolía mucho la cabeza después de la caída, esto me hizo pensar, si seria por darse un golpe al caer rodando, o que ya tenía un trastorno de personalidad muy avanzado….su mundo secreto seguía dando la lata de una manera muy constante.

Y como seguía estando en el, empecé a pregúntale mas cosas del estado actual de su mundo

--¿No intentas pedir auxilio?—le pregunte

--Es inútil pedir auxilio en este mundo solo poblado de sobras, deseos y temores—me contesto.

La aconseje que no se moviera, que recuperara fuerzas e intentase subir del fondo de la montaña en que había caído

--Dos días después, Isabel me comunico que ya no sentía dolor de cabeza, pero que intentar salir de aquel barranco era muy difícil---Me decía insistentemente… ¡¡que alguien me eche una cuerda!!

--Fui a una librería y compre todos los manuales de alpinismo que encontré. Isa y yo estudiamos todas las ilustraciones…hallamos una pared rocosa como la que inmovilizaba a Isa. Nos leímos los manuales, y se los hice aprender de memoria los más útiles.

Durante cuatro días, Isabel estuvo intentado subir la pared, y no pudo conseguirlo.

--¡¡¡Grita!!! –le dije, ¡¡¡Grita con todas las fuerzas que te queden!!! ¡¡¡Grita continuamente!!!

--Es inútil, Carlos: no hay nadie en mi mundo secreto

--Continúe diciéndole que Gritara, que no parara de Gritar día y noche…llámame a mi, no pares de llamarme. ¡¡¡Quien sabe si no llegaré a oírte!!!

Cabreado por el día de perros que había tenido…Al atardecer, monte en mi bici y me fui a solas a contemplar los acantilados donde supuestamente Isa decía haber caído, y así me sorprendió la noche.

Al rato empezó a llover, pero no veía ningún sitio para cobijarme…con suerte la lluvia escampo enseguida, y cuando la lluvia dejo de caer, todo quedo inmóvil y silencioso en la oscuridad de la noche.
Y en el silencio oí un lejano grito desesperado ¡¡¡¡Carlooos!!!…
Salte a la bicicleta y a todo pedalear volé hacia mi casa; pase como una centella por todos los atajos posibles.
--En casa me encontré con Isa, que estaba canturreando, cocinando y poniendo la mesa para cenar los dos

--¿Me has llamado? le pregunte

--¡Si! me contó Isabel—Te he llamado continuamente, y tú, en determinado momento me has oído.
He visto que te asomabas al barranco…Llevabas una larga cuerda y me la has echado. Me la he atado a la cintura y has tirado hacia arriba. Cuando estuve arriba, le di una patada a la bicicleta y la mande al fondo del barranco

--Y después, ¿Qué he hecho yo? - - le pregunte

--Te fuiste y me dejaste sola

-- Lo siento - - le dije, ha sido una tontería dejarte sola en ese mundo lleno de peligros, y además sin la bicicleta

--Isabel estaba alegre y tranquila

Me decía que ahora estaba muy tranquila porque sabía que, en caso de peligro extremo, si me llamaba, yo la oiría y acudiría a ayudarla.

--Le aconseje que fuera prudente

No contesto, por que estaba absorta en sus pensamientos y, probablemente, estaba recorriendo un nuevo camino en su mundo secreto.

--Entonces la dije… ¡¡¡Atiende Isa!!!…Si no dejas descansar un poco tu mundo secreto, tendrás que irte a casa de tu hermana

--Me dijo que eso le hacia mucha ilusión…que compraría un tándem, y así podríamos desplazarnos los tres juntos por su mundo secreto

Isa se fue a casa de su hermana, y no sabemos el por que ahora esta completamente restablecida…creemos que el bullicio de la ciudad le distrae y no la deja entrar en su mundo de penumbras.
La verdaderamente la soledad, y la quietud del campo da mucho para pensar en cosas raras, y en la ciudad no llegas tan fácilmente a esos pensamientos, se evaden

3 comentarios:

Isi dijo...

Isa no sólo se parece a mi por el nombre, sino que seguro, segurísimo que es Piscis...como yo.

Lo sé por esos mundos de los que hablas.

Me gusta esta historia.

Besitos!

Esperanza dijo...

Conmovedor, precioso, además te he visto en la bici, joooo que piernazos tienes jodio...


Besos.

Gregorio Toribio Álvarez dijo...

Carlos, estoy anonadado: eres mecánico, conductor de grúa, miembro de protección civil, psicólogo, psiquiatra… Qué estrés debes tener.