martes, 24 de marzo de 2009

El tal Gutierrez no se lo pensó ni un momento. y todos los vecinos tuvieron que salir a sus rellanos de tantos alborotos


Gutierrez: (Doctor y profesor en medicina quirúrgica), Junto con el Sr. Ballester, por la tarde del mismo día veintiuno se fueron urgentemente a la Universidad a parlotear y tomar decisiones rápidas para que Gutiérrez suplantara definitivamente a la Directora.

Reunidos directora y subdirectores, por mayoría absoluta se decide sueldo y cargo de director General al Sr.Gutierrez (El sueldo fue muy elevado, se lo mencionaron de primeras, y así fue como se le pusieron los ojos de búho al futuro Director General…con este sueldazo no pensó ni en las posibles musarañas).

Acepto el cargo, y le dieron una insignia acreditativa de oro con un diminuto brillantito en el centro.
El día veintiuno sábado, un golpe fuerte retumbo en la pared del decano señor Ballester, resonó tan fuertemente en su pared del salón que salio espantado de apartamento, mirando escalera arriba, escalera abajo sin ver nada anormal…

--Luego de varias pesquisas para saber del estruendo…Maribel, Ballester y yo, descubrimos que fue el Sr. Gutiérrez había lanzando un tomo de (Avances de la cirugía clínica) contra la pared que da al salón del Sr. Ballester.

Llamaos a la puerta y nos abrió una chica, que al parecer es la que le hace la limpieza…El tal Gutiérrez se hallaba de pie sobre una alfombra india en medio de la estancia, respirando dificultosamente. De repente se estremeció y saco de su bolsillo un pañuelo rojo y blanco para secarse la cara.

--Nos dijo - - Que mirásemos detrás de mueble que estaba apoyado en la pared que linda con el salón del Sr. Ballester… ¡Nada!…no hay nada, ni ningún maullido extraño.

--¡¡Imaginaciones!! - - nos grito Gutiérrez--. No debo permitir que puedan más que yo. Soy perfectamente capaz de dominar esto. Del mismo modo que he dominado otras cosas en mi vida.

--Para salvar la situación—no invito a tomar unas cervezas, en su caso el se puso un whisky
--Estábamos hablando con el de su nuevo cargo de director, y poder saber su parecer, que nos contara como se lo tomaron los estudiantes, y enterarnos de si ya había habido algún toque de atención contra su persona…pues su reacción de tirar el libro contra la pared, no nos pareció muy normal.
--De pronto el Sr. Gutiérrez alzo la vista. Durante casi un minuto permaneció inmóvil, mirando fijamente aquella pared donde impactó el tomo de medicina quirúrgica.

--Gritando muy fuerte dijo: ¡¡¡Venceré!!!...¡vaya si venceré! Miro atentamente a su alrededor, algo había oído. Esta vez no eran imaginaciones suyas… de pronto como si fuera una bomba resonó en su puerta de apartamento. Salto de un brinco y se fue a esconder debajo de su cama…faltaban camas para nosotros tres, nos quedamos como estatuas de sal esperando los acontecimientos.
--Nada paso en los siguientes cinco minutos…decidimos salir al rellano para ver, y escapar si podíamos…solo vimos la vieja vespino del Sr. Gutiérrez estampada contra la puerta, sin el faro y sin el volante (ver foto). Todos los vecinos estaban alborotados mirándose unos a otros, por lo demás todo estaba en una perfecta calma.

-- Fue entonces cuando salimos al balcón para ver si algunos chavales corrían por los alrededores…Lo único que se veía claramente, era lo que quedaba del coche del
Sr. Gutierrez…Sin neumáticos y descapotado con una sierra.

--Estuvimos comentando:
Lo raro que era que no hubiésemos oído la sierra, pues tenia que ser eléctrica de esas que hacen tanto barullo