jueves, 7 de mayo de 2009

No pienso rendirme

Llega Isa, y me dice:

--¡Dios mió Carlos! ¡Que cara de preocupación tienes!

Es que estoy pensado en un tema sorprendente y apasionante, algo que nadie haya colgado jamás en un blog, algo atractivo por su novedad, e incitante por su originalidad.

--Se echó a reír, diciendo que yo siempre estaba de guasa.

--No es así Isa, atiende a lo que te voy a contar sobre una comida que hicimos la pasada semana todos los de la oficina

Y la verdad es que… cuando hablo en serio, la gente se ríe, se troncha a carcajadas jajaja; pero si me atrevo a contar un chiste, nadie lo entiende… ¿será este mi sino?

Veras: La semana pasada, por poner un ejemplo, se me ocurrió un chisté estupendo. Como me pareció buenísimo, lo trabaje, lo pulí, y al final lo solté durante una comida a la que nos había invitado el dire
Más o menos fue así:
-- Estábamos hablando del Mercado Común, Irak, la ONU, los sin papeles, la CRISIS, todo un follón de cosas inanimadas, y aburridas, decididamente cortando a todos, añadí:

--A propósito… Esto me recuerda algo muy gracioso que ocurrió el otro día en un callejón de los barrios bajos de la Ramblas.

--¿Ah si? ¿Qué fue?- - preguntaron todos. Y yo añadí:

--Fue muy gracioso…divertidísimo—dije dejando escarpar una risita jeje para animarles. Cuando lo escuchéis, os moriréis de risa.

--Dicho esto, conté el chiste.

--Al terminar –pues era bastante largo—un silencio mortal se extendió por todo el comedor…
Luís- - pregunto:
--¿Era eso el chiste?

--Tuve que asegurarles que, en efecto era eso; y todos ellos, con suma corrección, dieron crédito a mi relato, ni una sola risa sonó en la sala.
Pero un caballero anciano que ni conocía, y que estaba sentado al otro extremo de la mesa, se empeño en indagar donde estaba el chiste, si en lo que el, le dijo a ella, o en lo que ella le contesto, y la discusión sobre el tema se prolongo durante un buen rato.

--Y es que hay personas que se divierten llevándole a uno la contraria, y se ríen por cualquier cosa.
El dueño del restaurante donde suelo comer se ríe por todo, si alguien quiere hablar en serio con el tiene que advertirle que no va en broma, que es una cosa muy seria; y si no se logra meterle bien en la cabeza esa idea, a cada palabra que oye suelta una carcajada.

En cierta ocasión vi que alguien le preguntaba la hora, y se paro en mitad del restaurante, se dio una palmada en la pierna y se retorcía de risa.

A un hombre así nadie se atreve a contarle que sea realmente gracioso; un buen chiste como el mió le habría causado la muerte.

--Ya os dejo tranquilos… y no reíros mucho

5 comentarios:

Isi dijo...

Es que hiciste algo que no debiste hacer....y es que nunca debes empezar un chiste con "os vais a reír...uy lo que os vais a reír, os vais a partir de la risa" o similar...porque entonces nadie, absolutamente nadie, se ríe.

En fin, que ahora es cuando toca que nos lo cuentes.

Un beso.

Carmina dijo...

bueno casi que te entiendo, yo suelo ser muy graciosa y la gente se muere de risa por la forma en que cuento las cosas, pero con los chistes no hay forma de lograrlo ehm, asi que no eres el unico, ahh y otra vez como dice isi no anuncies a bombo y platillo lo gracioso que es el chiste, si no la gente buscando donde esta la gracia se pierde la esencia... Por cierto no te preocupes por encontrar un tema nuevo que nadie haya colgado seguro que alguna vez lo has hecho y te ha pasado desapercibido

Gregorio Toribio Álvarez dijo...

Yo no sé contar chistes. Cuando lo he intentado ha habido lágrimas y desaprobación.

Es mejor decirles. Mirad, os voy a contar una cosa terrible...

Hay gente que no tiene el sentido del humor. Pero no cejes en tu empeño. Si te gusta, pa'lante.

janys dijo...

No te preocupes guapo, algún día entenderán los chistes tus amigos, les falta sentido del humor, estoy segura que si me lo cuentas, yo me reiré. Eres un sol, te mando un beso quierido, hasta luego.

Esperanza dijo...

Pues a mi los chistes se me dan fatal... Se ríen más de mí cuando hablo en serio.

Petons cariñet.