jueves, 4 de junio de 2009

La silla extensible



Al fin, conseguí una silla extensible, no encontraba ninguna a mi gusto, y ahora que la tengo me da la sensación de haberla usurpado a la tienda donde la compre, pues era la única que tenían.

Yo con mi silla extensible me la llevo a todas partes, al jardín, a la terraza e incluso a la playa. Es de un material muy ligero que no pesa nada y se extiende como si fuese una cama

Y, ¿Qué puede espera un hombre tumbado en cima de su silla extensible? Dormir, leer o pensar en la euforia de la soledad, y eso es lo que espero encontrar cuando uno esta extendido encima de sillas extensibles.

Sin embargo, a mi no me pasa eso. Basta que me incline en mi silla extensible para que toda la playa venga hacia mí. Seguro que se lo comunicaron a todos los de la zona.

¡¡¡Vengan a ver!!! Esta tumbado encima de una silla extensible

Todos los playeros parecen estar imantados por la silla extensible. Algunos vecinos que nunca se me dirigen en otras ocasiones, aprovechan el momento que me he zambullido en una novela policiaca para preguntarme que tal he pasado la noche. Otros me preguntan la dirección de aquel restáurate tan bueno. Un tercero me pregunta por la novela que estoy leyendo, para decirme que ya la ha leído y explicarme con un par de palabras como acaba. Como uno es bien educado, es difícil decirle no a alguien que pregunta.

A la mañana siguiente, me levante tempranísimo para ir a la playa con mi silla extensible y no tener que encontrar tanta aglomeración de gente, mientras respiraba a pleno pulmón el aire del mar, no vi llegar aquel hombre que se abalanzo sobre mi…
¿Quién era? ¡¡El!! El, ¡¡era mi vecino de rellano!! el que nunca encontré subiendo o bajado por la escalera de mi casa, y se me planta allí, entre el mar y yo. Que solo vi una vez en una reunión de vecinos
- -¡¡Buenos días, vecino!! Y aquí lo tenemos interesándose por mi, suelta su silla extensible y la pone pegadita a la mía, y venga conversación inanimada y monótona, con lo bien que se esta solo

Y para que os voy a contar más…Solo puedo deciros que ahora salgo cuando en la playa ya no queda nadie, y así poder disfrutar tranquilamente de mi silla extensible

4 comentarios:

Carmina dijo...

pues que suerte que encontraras una silla extensible a tu gusto, yo la sigo buscando desde hace años, igual es que soy demasiado exigente... pero dada tu experiencia no se si me apetece mucho encontrarla si no la voy a poder disfrutar leyendo, porque se me viene todos los de la playa hacia mi ya no se si me conviene... y es que lo que no te pase a ti muchacho no le pasa a nadie

Isi dijo...

Donde esté la toalla y ese contacto con la arena...donde esté el coger la toalla para irte a casa y sacudirla llenando a tó dios de arenilla....que se quite la silla extensible!! JUAS!

(Hablo desde Madrid, donde no hay playa, que lo matizo por si alguien aún no lo sabe, por lo que...de donde no hay no se pué sacar!)

Consejo, de vez en cuando una cara de seta no está de más...así podrás disfrutar de tu soledad.

Besos

Lascivia dijo...

A eso le llamo disfrutar a pleno de un gustito. Digamos que casado no estás no?, porque si mi pareja me deja por una silla me suicido.

janys dijo...

Lograste que me imaginara esa silla, la playa y el descanso merecido que se siente en ella; lo del vecino y la plática inanimada como que no se me antoja. Te mando un beso Carlos; hasta luego.