domingo, 27 de diciembre de 2009

Mis primeros pinitos en el mundo de los negocios



Durante estas fiestas navideñas recordé aquel día en que conocí a Raúl. Y os quiero contar con pelos y detalles, como hace aproximadamente unos ocho años logre entrar en el mundo de los negocios

Raúl Sal…s era un individuo pálido y delgado de unos veintiocho años, que siempre iba con prisas. Hablaba apresuradamente y anda de la misma manera, pero a pasitos tímidos y cortos, marchaba escorado, como si no tuviese fuerzas para ir derecho y daba la impresión de ir a desplomarse.

Cualquiera hubiese recelado de haber encontrado un tipo así y de semejante pinta. Pero yo no, jamás en la vida me había sentido tan feliz de haberle encontrado a el como socio de todos sus proyectos.

Presente a Raúl a mi amigo Luis y a su esposa Lola en un típico restaurante de Barcelona.

Tengo que deciros que Luis y Lola son mis más íntimos amigos. Abogados de tomo y lomo… Tienen un gabinete de abogados, y también me asesoran. Me advirtieron tuviese cuidado con negocios desconocidos, y que aquel posible negocio aun era desconocido para mí y también para ellos dos

Unos días mas tarde, Raúl se presento en mi casa para saber si me agradaría asociarme a medias con el en un negocio, un negocio que implicaría posiblemente largos viajes por carretera y tener que estar listo para partir en cuanto me avisara. Aquello me parecía algo grande para mí, ¡¡fabuloso!!

Tan fabuloso que ni pensé en preguntarle de que consistía el negocio en el cual iba a entrar como socio…Solo le dije que ¡¡SI!!

Regreso tres días después, con unas tarjetas comerciales en las que estaba impreso su nombre y el mío, no recuerdo que ponían en ellas. Todo lo que pude ver es mi nombre en letras de molde…

…Haz la maleta—me dijo Raúl. Salimos mañana temprano

Mi socio se presento por la mañana arrastrando un gran baúl. Yo estaba listo desde el amanecer. Desconocía aun para que estaba listo. Pero estaba seguro de que aquel era el comienzo de mi fortuna.

Lo primero que averigüe acerca de mi parte en el negocio fue que implicaba cargar con el baúl y los equipajes.

Antes de tomar el tren con destino Badajoz, Raúl me dijo que teníamos tiempo para comer un bocado. Recordare siempre que me dijo que era bueno despegar con una buena comida entre pecho y espalda. Que nunca sabríamos que rancho encontraríamos en las paradas.

Nos fuimos, pues, a un famoso restaurante cercano a la estación de Sants

Pide lo que quieras y olvídate del precio –dijo mi socio --. Raúl no se andaba con chiquitas, lo vi claramente.

Me zampe la mejor comida desde hacia tiempo. Cuando nos trajeron el postre, Raúl llamo al que parecía ser el propietario y le pidió y le pidió ver una selección de cigarros. El hombre trajo unas cinco cajas de diferentes marcas, pero a mi socio no le gusto ninguno de ellos. Demasiado baratos, y dijo que se acercaría a la tienda de tabacos contigua a buscar un habano decente.

--Vuelvo al instante – dijo –

Salió del restaurante. Espere. Cinco minutos. Quince minutos. Media hora. Los camareros y el propietario empezaban a mirarme con malos ojos. Una hora.

El propietario vino y me tendió la cuenta. Le di escusas inventadas de la tardanza de mi socio, que igual encontró un cliente, un amigo o un ex compañero del colegio, que no sabia. El propietario respondió que muy bien, que podía seguir sentado un cuarto de hora mas, pero que a partir de eso momento empezaría a cobrarme alquiler de mesa.

Paso una hora mas, ni rastro de mi socio. El dueño del restaurante confisco nuestras dos maletas y el baúl. Se aseguraba de que yo no me escabulliría. El publico llegaba comía y se largaba. Llego la hora de cenar, y también paso.

Yo estaba muerto de inquietud… no por la cuenta del restaurante, sino por Raúl y por el terrible accidente que habría ocurrido.

Los camareros comenzaron a limpiar el local y a amontonar las sillas sobre las mesas. Yo era el único cliente que quedaba. Se acerco el dueño y me pregunto: -- Bueno, joven ¿Qué hacemos?

Le respondí…que no tenía dinero, que mi socio aparecería de un momento a otro y se haría cargo de la cuenta. Estaba tan seguro de ello, que le entregue al propietario una de nuestras tarjetas comerciales.

Dio un bufido y la arrojo al suelo…

Diez minutos después volvía con un poli. Y veinte minutos después empezó el baile.

Para no alargar tanto este blog, seguiré en la próxima ocasión que tenga para contaros el primer día de socio con mi amigo Raúl

3 comentarios:

Alexia dijo...

Thank you ..It's so cool that people outside of sweden read my blog..How did you find it??

I love Spain..It's one of my favorite places in the world..I've been there alot..

Sofi dijo...

Saludo!

Esperanza dijo...

Feliz 2010!!!


Besos